Resistiré (psicológicamente) al estado de alarma (V)

Resistiré (psicológicamente) al estado de alarma (V)

Humbelina Robles Ortega – Psicóloga

Querida amiga, querido amigo

El tiempo va pasando. A lo largo de estos dos meses de confinamiento, es posible que hayas experimentado todo tipo de emociones y sentimientos. Desde aquella emociones y sentimientos que se consideran positivos (quedarse en casa ha podido suponer alegría, sentirse afortunado por no exponerse al contagio, fuera prisas, fuera agobios, fuera atascos,…, sentir la esperanza de que todo esto pasará y nos volveremos a reencontrar con las personas a las que queremos, y con las experiencias/actividades que valoramos), hasta aquellos que se consideran negativos (sentir miedo por nosotros y por los nuestros, sentirse nervioso, angustiado, muchas preocupaciones, sentirse triste y abatido por todo lo que hemos perdido o bien sentirse enfadado, cabreado, por no poder llevar nuestra vida con normalidad, frustrado por no tener libertad de movimiento, aburrido, por no tener acceso a aquellas actividades que nos motivan y atraen), pasando por la sensación de sentirse vulnerable y frágil, y no tener el control de nuestra vida. Sentimientos y emociones muy humanas. Y que por supuesto, están dentro de la normalidad. 

Cuidando de nosotros mismos

Pero una de nuestras tareas, hoy por hoy, es cuidarnos. ¿Cómo podemos seguir cuidando de nosotros mismos?

  • Permítete sentir emociones. Sentir malestar en estas circunstancias es normal y lógico. No somos máquinas. No somos piedras. No trates de eliminar esas emociones negativas; podrías conseguir el efecto contrario intensificando esas mismas emociones. Permítete sentirlas sin juzgarlas, sin juzgarte. No pasa nada por estar, en algunos momentos, cabreado; no pasa por estar, en algunos momentos, bajo de ánimo; no pasa nada por sentir, en algunos momentos, miedo o estar nervioso. Permítete sentirte así, sin juzgarte. Eres humano, eres humana. No debemos reprimir nuestros sentimientos y emociones. El expresar lo que sentimos, puede hacer que los demás nos ayuden, comprendan, apoyen y consuelen. Expresar nuestras emociones nos ayuda a canalizarlas, a verlas y sentirlas de otra manera, a tomar perspectiva, a relativizarlas, a poner los pies en la tierra y asumir que somos humanos (no somos superman ni superwoman). El dolor forma parte de nuestra vida. Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, lo expresó de forma poética: 

«El dolor es una de las vibraciones que demuestran el hecho de vivir».    

Pero tampoco hay que dramatizar, no se trata de exagerar las emociones negativas. No es lo mismo sentirlas, experimentarlas que aumentarlas sin necesidad.

  • Disminuir la incertidumbre. Otro de los sentimientos habituales que nos invaden en esta época, es la sensación de incertidumbre: No sabemos cuánto puede durar esta situación, si volverá de nuevo, qué consecuencias va a tener a nivel personal, familiar, social, económico, hasta qué punto cambiará nuestro estilo de vida, … Es normal tener innumerables interrogantes acerca de lo que estamos viviendo.

Por otra parte, el ser humano necesita tener la sensación de control en su vida. Y por ello, tendemos a busca respuestas que nos den sensación de control. Esto, a veces, nos puede llevar a anticiparnos de manera perjudicial, adelantando visiones catastrofistas, que nos van a hacer sentir mal (lo que yo llamo sufrimiento gratuito).

Pero la realidad es que no podemos controlarlo todo. Y aceptar que todo no puede estar bajo nuestro control, es un ejercicio de inteligencia emocional. No lo podemos controlar todo, es cierto, pero podemos poner en valor nuestra pequeña cota de control, nuestra pequeña parcela de control, el espacio en el que nosotros decidimos.

En nuestro día a día, podemos tomar algunas decisiones, tenemos un pequeño espacio que podemos controlar, y de esta manera intentar disminuir el nivel de incertidumbre

¿Qué más podemos hacer para disminuir algo la incertidumbre?

1) Podemos intentar comprende lo que está ocurriendo, intentar comprender la relevancia de nuestro comportamiento, de nuestra actitud en esta pandemia. El nivel de incertidumbre puede ser más intenso si no comprendemos lo que está pasando o tenemos información errónea o contradictoria. Estar informados, con información veraz, puede disminuir, en parte, el nivel de incertidumbre. Pero, ¡cuidado! El exceso de información, la sobreinformación, no va a hacer que nos sintamos mejor, y probablemente no va a disminuir el nivel de incertidumbre. En cambio, si puede generar más angustia.

2) Vamos a intentar cambia el foco de nuestra atención. No puede ser que el coronavirus sea el centro de nuestra vida. Parece que todo gira en torno al Covid-19. Y lo cierto es que hay otras muchas cosas que son más importantes en nuestra vida. Vamos a intentar no darle todo el protagonismo al virus o a la cuarentena. No puede ser que, durante las 24 horas del día, nuestra vida gire en torno a este tema. Vamos a cambiar los temas de conversación, hay vida más allá del Covid-19. Nuestros ratos de ocio, nuestro contacto con la gente, nuestras lecturas, los contenidos en los programas de TV, … ¡otros temas son posible!!  Un rato es suficiente para estar actualizado.

3) Mantente conectado. Hablar con nuestros seres queridos, con nuestras amistades, con la gente que nos importa, saber cómo están, puede calmar la incertidumbre. Mantenerse conectado es una estrategia que nos proporciona experiencias positivas, levanta nuestro ánimo y nos ayuda a saber que los nuestros están bien.

  • Sentirte orgulloso/a. Después de tantos días de confinamiento, es el momento de experimentar emociones positivas como el sentimiento de orgullo. Sí, querida amiga, querido amigo, tienes motivos para sentirte orgulloso, orgullosa, de ti mismo/a. Porque el confinamiento y el seguimiento de las recomendaciones que nos han ido indicando los responsables de la salud en nuestro país, no solo lo hemos hecho por nosotros mismos, para protegernos, para no contagiarnos, sino que lo hemos hecho con plena conciencia de que, con ello, también contribuimos a no propagar la enfermedad. No solo se trata de no contagiarnos, también se trata de no contagiar. Lo hemos hecho por el bien común. Es el momento de sentirnos orgullosos de haber contribuido y de estar contribuyendo con nuestro pequeño granito de arena. Soy plena defensora de que todos vamos en el mismo barco. Detesto la política de “sálvese quien pueda”. Esto es algo que nos concierne a todos. Se trata de hacer todo lo posible por salvarnos todos.
  • Sentido del humor. Algo que no debería faltar en nuestra vida es el sentido el humor. El sentido del humorsiempre ha sido una herramienta fundamental para el equilibrio emocional. En estas semanas estamos viendo cómo a través de los medios de comunicación se han difundido imágenes de vecinos, por ejemplo, jugando al bingo desde los balcones. Se trata de iniciativa que hacen pasar un buen rato a la gente. Hemos visto imágenes que nos han arrancado una sonrisa, y en algunas ocasiones, nos han hecho reír, nos hemos sentido divertidos, nos han hecho olvidar nuestros quebraderos de cabeza, nuestro malestar. Hay un dicho popular (no conozco a su autor) que dice:

Todos los botiquines de urgencia deberían incluir sentido del humor.

El sentido del humor tiene muchos efectos positivos. No se trata de banalizar una situación trágica, por supuesto. No se trata de negar la realidad, se trata, justamente, de todo lo contrario. El sentido del humor nos puede ayudar a aceptar la realidad. En la crisis del coronavirus, utilizar el humor puede ayudarnos a ver una situación amenazante como algo menos amenazante. Nos puede ayudar a digerirla, a sobrellevarla. Es un mecanismo de evasión y defensa.

El humor nos ayuda a mejorar el estado de ánimo en situaciones de miedo, tristeza, estrés, o incertidumbre, como la que estamos viviendo actualmente. Como decía el dramaturgo Lope de Vega:

«Si humor gastar pudiera, con más salud sospecho que viviera».

Nuestras vidas se han trastocado; pero podemos defendernos de este malestar colectivo, a través del humor; esto puede ayudar a crea cohesión y sensación de unidad. Es el medio perfecto para quitarle fuerza y rebajar la intensidad a sentimientos y emociones negativas.

Compartir elementos de humor (anécdotas, chistes, grabaciones simpáticas, «memes») funciona como un nexo de unión con los demás, creando así una experiencia colectiva. Además, el humor es contagioso. Como ocurre con la risa, tiene la capacidad del contagio positivo. ¿Qué tal si intentamos contagiar a los que viven a nuestro alrededor del buen rollo que genera el humor? Decía el humorista norteamericano Bob Hope:

“Yo crecí con seis hermanos. Así es como aprendía bailar: esperando en la cola para entrar en el cuarto de baño.”

Querida amiga, querido amigo, intenta quedarte con lo bueno de esta situación: Que nuestra vida se haya trastocado, no es malo. Puede tener la capacidad de recordarnos lo que realmente es importante. Puede ayudarnos a poner en valor lo que tenemos en nuestras vidas y a cambiar el orden de prioridades. Puede ser la puerta de entrada a la era de la solidaridad. Si lo conseguimos, tendremos un motivo más para sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Tendremos un motivo más para recuperar la fe en el ser humano.

¡Hasta pronto!

2 thoughts on “Resistiré (psicológicamente) al estado de alarma (V)”

  1. José Luis dice:

    Me ha gustado tu artículo-ayuda Humbelina. Me encanta lo del humor y sobre todo que el virus no lo es todo en las 24 horas del día. Llevo semanas informándome en no más de media hora y las otras 23 horas y media dedicándome a otras cosas. Muchas como las indicadas, TV, libros, tareas de casa, juegos, … Ea muy importante desconectar.
    Lo dicho, Gracias!
    Un saludo a tod@s!

  2. loli Sáez dice:

    Es verdad todo lo que dice este texto.
    Una de las cosas que yo he hecho desde el principio es quitar la TV, estoy informada por otro tipo de medios, pero es que en realidad, desde el principio no he querido estar bombardeada todo el día con el mono tema. He seguido a rajatabla las instrucciones que nos daban, pero sin estar todo el día hablando de lo mismo.
    Por supuesto que el sentido del humor es importantisimo y mucho más para los andaluces. Tampoco me he aburrido, porque tengo cosas que hacer, como para estar todo el día y parte de la noche.
    Hay que mentalizarse que vamos a superar esto, como hemos superado otras cosas y tratar de llevar la vida lo más normal posible. Es lo que yo pienso y he hecho desde que esto comenzó.

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