Nuestro corazón - Métodos de Diagnóstico - Ergometria
ERGOMETRIA

 

En el presente artículo definiremos la Ergometría como un Test capaz de poner en evidencia una enfermedad coronaria no reconocida en un examen clínico-exploratorio en reposo. Es claro que oclusiones en arterias coronarias de hasta un 70-80% de su luz pueden no dar síntomas en situación basal; no obstante, ante un eventual aumento de las demandas de riego coronario, como las exigidas con el ejercicio físico (incrementos de frecuencia cardiaca –FC- y de tensión arterial –TA-), es posible que la misma obstrucción arterial citada (al ser incapaz de aumentar su aporte sanguíneo), genere la aparición de alteraciones de tipo “isquémico” en el ECG, modificaciones en la TA, ritmo y/o conducción cardiacos y finalmente angina de pecho.

Con este objetivo preparamos al paciente monitorizando su ECG continuo y su TA (ver “comic”) y le hacemos caminar sobre un tapiz rodante ó pedalear sobre bicicleta estática, según protocolos determinados que siempre persiguen aumentos progresivos de “carga” hasta alcanzar un nivel de esfuerzo predeterminado (ya sea FC maximal: 220-edad en varones y 210-edad en mujeres ó submaximal al 85%), ó fatiga muscular importante y/o datos clínicos ó de ECG patológicos.

Determinamos la cantidad de esfuerzo realizado, mediante la medición indirecta del consumo de oxígeno (MVO2) teórico (según tablas específicas del protocolo de BRUCE), teniendo como referente la unidad MET, como el MVO2 en reposo (3.5 ml/min/Kg) y el numero de METs alcanzados al final de la Ergometría realizada.

Cuando se produce un déficit entre las demandas de O2 por el miocardio y el aporte sanguíneo a través de arterias coronarias obstruidas, surge la isquemia en la pared del corazón, desencadenándose una cascada de eventos cronológicos: alteraciones metabólicas en las células cardiacas, alteraciones del ECG y aparición de “dolor coronario” ó angina de pecho.

En el ECG, registrado como una sucesión continuada de ciclos cardiacos (sístole-diástole), observamos como cada contracción-relajación genera una serie de ondas y espacios definidos como (ver esquema 1):

  1. Onda P (contracción auricular)
  2. Complejo QRS (contracción ventricular)
  3. Onda T (relajación ventricular)
  4. Espacio PR/PQ (entre inicio de onda P e inicio de QRS)
  5. Espacio ó segmento ST (entre final de QRS ó “punto J” y el inicio de onda T).

Existe una correlación estrecha entre la aparición de isquemia coronaria desencadenada con el ejercicio y la aparición de “descenso del segmento ST” por debajo de la línea de inscripción del ECG (se denomina Lesión Subendocárdica). (ver esquema 2)

Cuando se aumenta la FC (como ocurre con el esfuerzo físico progresivo), los ciclos cardiacos (P-QRS-T) se aproximan unos a otros y el “punto J” desciende, pero en sujetos sanos la pendiente del segmento ST-T es “rápidamente ascendente”; sin embargo si existe “isquemia miocárdica”, el punto J estará igualmente descendido pero ahora la pendiente de ST será “horizontalizada” e incluso “negativa” (ver esquema 3), asociándose precozmente en el tiempo a dolor típico coronario y que en determinados grupos (varones entre 30 y 70 años, con factores de riesgo cardiovascular-FRCV-), puede considerarse como seguro, en casi el 100% de los casos, de obstrucción coronaria. El ejercicio debe detenerse inmediatamente y dedicarnos a una minuciosa observación clínica y electrocardiográfica/TA en los próximos minutos post-esfuerzo, hasta la completa recuperación del paciente. En caso de “positividad” se programa la pertinente coronariografía a fin de proceder a la indicada revascularización miocárdica.

Constituye esta técnica un procedimiento casi universalmente difundido, aplicable a cualquier población (salvo pacientes con lesiones invalidantes para andar y situaciones de patología aguda general ó cardiaca); de bajo coste-eficacia, fácilmente reproducible y en algunos casos, con un alto valor diagnóstico-pronóstico. Es aplicable a individuos aparentemente sanos para evidenciar enfermedad coronaria; en “coronarios” ya definidos como valoración pronóstica; imprescindible para rehabilitación cardiaca; estudio objetivo de capacidad funcional real, previa ó no a cirugía cardiaca y general (riesgo preoperatorio); en “sanos” con FRCV (HTA, DM-2, mujeres menopáusicas, etc.) ó para despistaje de riesgo en profesiones con posible daño a terceros (pilotos de líneas aéreas, conductores de autobús); en deportistas de competición, al inicio de programas de ejercicio físico regular, especialmente en mayores de 35-40 años, etc.

Finalmente reseñar que se le describe una morbi-mortalidad cercana al 0.05%, que en Laboratorios experimentados suele ser menor y que aunque no es una cifra insignificante, permite al paciente acercarse a ella con total confianza.

Contamos por tanto con una exploración cardiaca útil y asequible para cualquier Servicio de Cardiología, encaminada principalmente al estudio de pacientes coronarios ó potencialmente coronarios, así como para valoración pronóstica y grado de capacidad funcional.

Dr. J.A. Martín Navajas (S. Cardiología HC S. Cecilio, GRANADA)
Due. J.L. Romera Ruiz
(S. Cardiología HC S. Cecilio, GRANADA)

 

 
 
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