Esta mañana hemos vivido en la sede una de esas jornadas que se quedan dentro: un desayuno compartido y un taller de memoria muy especial, con los que hemos querido despedir a Mari Carmen, nuestra alumna en prácticas de psicología, que cierra hoy su etapa con nosotros.
Mari Carmen ha sido, desde el primer día, una de esas presencias que suman sin hacer ruido. Atenta, cercana, con esa mezcla de profesionalidad y calidez que tan bien se siente cuando una está al otro lado. Quienes hemos coincidido con ella en estos meses lo sabemos: escucha de verdad, se interesa por cada persona, se implica en lo que hay que hacer y, además, lo hace siempre con una sonrisa.
Como broche final, ha querido prepararnos un taller de memoria muy práctico y muy ameno, de esos en los que uno aprende sin darse cuenta y termina la sesión con la cabeza despierta y el ánimo arriba. Acompañado de un buen desayuno y de la conversación de los nuestros, ha sido la forma perfecta de cerrar su paso por la asociación: trabajando con cariño hasta el último día y dejando algo útil que llevarnos a casa.
En ASPACGRAP creemos firmemente en la formación de futuras profesionales, y disfrutamos cada vez que una estudiante encuentra entre nosotros un espacio donde aprender desde lo humano. Pero también sabemos que las que nos enriquecemos somos nosotras: cada nueva persona que pasa por la sede nos aporta una mirada distinta, una forma diferente de hacer, ideas frescas que dejan poso.
Mari Carmen, gracias de corazón por tu trabajo bien hecho, por la implicación que has demostrado y por el cariño con el que has tratado a cada paciente y cada familiar. Te deseamos un camino lleno de oportunidades, porque tienes mucho que aportar como psicóloga y, sobre todo, como persona.
Esta también es tu casa. Aquí te esperaremos siempre con un café.

