¿Cómo afrontar una enfermedad cardíaca en el día a día?

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ASPACGRAP

Begoña Artigas

Psicóloga Sanitaria

Colabora con el Programa de Atención Psicológica a Enfermos y Familiares de la Asociación de Pacientes Cardiacos de Granada y Provincia.

Después del impacto emocional que puede traer consigo una enfermedad cardíaca, suele aparecer otra necesidad igual de importante: aprender a convivir con lo que está ocurriendo y encontrar una manera de sostenerlo en el día a día.

No siempre es fácil. A veces toca reorganizar rutinas, asumir cambios que no se esperaban y convivir con una incertidumbre que aparece cuando menos se desea. Hay momentos en los que una persona puede sentirse con más fuerza, y otros en los que todo cuesta más. Por eso, adaptarse a esta situación suele necesitar tiempo, paciencia y apoyo.

La evidencia científica en psicología lleva tiempo mostrando que la forma en que una persona afronta una situación de salud influye en su bienestar emocional y en su calidad de vida. Afrontar no significa resignarse ni actuar como si nada estuviera pasando. Significa ir aprendiendo, poco a poco, a encontrar recursos para responder de una manera más flexible, consciente y ajustada a cada momento.

En ese proceso, puede ayudar volver la atención hacia aquello que sí depende de una misma persona. Cuidar ciertos hábitos cotidianos, mantener algunas rutinas, reservar pequeños espacios de calma o apoyarse en el entorno cercano pueden marcar una diferencia. También puede ser valioso contar con la ayuda especializada de profesionales de la psicología, no como último recurso, sino como una forma de acompañamiento que aporte comprensión, orientación y herramientas útiles que, bien trabajadas, pueden mantenerse en el tiempo e incorporarse a la vida diaria.

Otro aspecto importante suele ser la exigencia que una persona se pone a sí misma. A veces aparece la idea de que hay que sentirse bien cuanto antes, adaptarse rápido o tener respuestas para todo. Sin embargo, no siempre funciona así. No hace falta tenerlo todo claro desde el principio ni sentirse bien todo el tiempo. En muchas ocasiones, avanzar poco a poco y atender una cosa cada vez ayuda a recuperar una mayor sensación de estabilidad.

También la incertidumbre merece un lugar en este proceso. No saber cómo evolucionará la situación, cómo responderá el cuerpo o cómo se encontrará una persona en determinados momentos puede generar inquietud. Desde la psicología, se trabaja precisamente en aprender a convivir con esa parte incierta sin que termine ocupándolo todo.

En este sentido, algunos enfoques actuales, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), ponen el foco no tanto en eliminar el malestar como en aprender a relacionarse con él de una manera diferente. Esto implica, por ejemplo, poder reconocer pensamientos y emociones difíciles sin quedar completamente atrapados en ellos, y seguir avanzando en aquello que es importante para cada persona, incluso en presencia de ese malestar.

De forma complementaria, las prácticas de atención plena o mindfulness ayudan a entrenar la capacidad de estar presente, observar lo que ocurre con mayor claridad y responder con más calma. Ambas líneas cuentan con respaldo científico y se utilizan en el ámbito de la psicología para acompañar procesos de adaptación a situaciones de salud.

No se trata de borrar el malestar, sino de ir encontrando, poco a poco, una manera más amable y flexible de convivir con él.

Aunque no siempre sea posible controlar lo que ocurre, sí se puede aprender a cuidar la forma en que se responde ante ello. En ese sentido, afrontar una enfermedad cardíaca también puede abrir paso a nuevas formas de cuidado, de adaptación y de relación con una misma persona.

Una pausa breve en momentos de inquietud

En algunos momentos de inquietud, puede ayudar hacer una pequeña pausa y llevar la atención a la respiración.
No se trata de hacerlo perfecto ni de dejar la mente en blanco. Basta con observar, durante uno o dos minutos, cómo entra y sale el aire. Si aparecen pensamientos o preocupaciones, pueden reconocerse sin pelearse con ellos y volver poco a poco a la respiración.

A veces, un gesto tan sencillo como este puede ayudar a reducir la tensión y a recuperar algo de calma.

Algunas lecturas que pueden acompañar este proceso

Algunas lecturas pueden acompañar este proceso y ayudar a comprender mejor ciertas herramientas psicológicas, acercando de forma sencilla ideas y recursos útiles para el día a día, sin sustituir la atención de profesionales de la psicología.

  • La trampa de la felicidad (Russ Harris): Introduce de forma clara la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y propone una manera distinta de relacionarse con el malestar emocional.
  • Sal de tu mente, entra en tu vida (Steven C. Hayes): Libro práctico con ejercicios y reflexiones para comprender mejor los pensamientos y aprender a manejarlos con mayor flexibilidad.
  • Mindfulness: guía práctica (Mark Williams y Danny Penman): Presenta un programa sencillo de atención plena para reducir el estrés y favorecer una mayor sensación de calma y equilibrio.

Cuidar el corazón también implica aprender a acompañarse con mayor atención, flexibilidad y amabilidad en el proceso.

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